Entrevista exclusiva al Dr. Daniel Lauretta, investigador del CONICET en el Laboratorio de Ecosistemas Marinos del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN), integrante del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA) y Jefe Científico de la exitosa campaña “Talud Continental IV”, realizada en 2025 a bordo del buque RV Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. (Imagen de portada: La Estrella de mar, una de las especies avistadas que se convirtió en un ícono de la campaña en el cañón submarino de Mar del Plata. Fuente: ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute).
La expedición oceanográfica “Talud Continental IV” marcó un hito sin precedentes para la ciencia argentina: gracias al uso del vehículo remoto ROV SuBastian a bordo del buque RV Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute, un grupo de investigación del CONICET logró explorar e iluminar por primera vez en tiempo real los ecosistemas del cañón submarino Mar del Plata a casi 4.000 metros de profundidad. Además de los hallazgos científicos de enorme valor para la biodiversidad del Atlántico Sudoccidental, la campaña generó un verdadero e inesperado fenómeno de comunicación masiva, gracias a las transmisiones en vivo que alcanzaron picos históricos de visualizaciones.
Para evaluar el origen, los resultados y el futuro de la emblemática expedición oceanográfica, Innova-T entrevistó a su Jefe científico, el Dr. Daniel Lauretta, biólogo, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN) e integrante del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA). Un diálogo clave de cara a la preparación de la nueva campaña 2027 y la oportunidad que presenta para las empresas, marcas e instituciones que quieran apoyar un nuevo hito de la ciencia argentina de aguas profundas.

—¿Cuál fue el origen y el alcance inicial que tuvo el programa de investigaciones sobre la fauna de aguas profundas en el Atlántico Sudoccidental?
El origen del trabajo en aguas profundas se remonta a los años 2011 y 2012. En ese momento, Pablo Penchaszadeh y Mariano Martínez [investigadores de CONICET en el MACN] estaban decidiendo dónde realizar una campaña oceanográfica a bordo del buque del CONICET, el ARA Puerto Deseado. Analizando las cartas náuticas y las posibilidades, identificaron la presencia del cañón submarino Mar del Plata, ubicado frente a la ciudad de Mar del Plata. Para lo que es la plataforma argentina, que se extiende más de 800 kilómetros desde la costa en la zona sur, este cañón se encuentra en una ubicación relativamente cercana. Y así fue como nacieron las tres primeras campañas de investigación Talud Continental I, II y III.
Si bien el buque Puerto Deseado era una plataforma de gran relevancia para la investigación oceanográfica del país, tenía ciertas limitaciones tecnológicas, como la falta de una sonda multibeam para realizar batimetría tridimensional del fondo. Muestreábamos mediante redes y rastras, métodos que permiten recolectar una gran cantidad de ejemplares para estudios taxonómicos, aunque con un mayor impacto ambiental y la limitación de no poder seleccionar qué ejemplares capturar o diferenciar las paredes del cañón de los fondos planos.
A pesar de esas limitaciones, el balance científico de esa primera década fue sumamente positivo. En 2023 presentamos un informe recopilatorio donde registramos más de 60 trabajos científicos publicados, además de numerosas tesis de licenciatura, doctorados y el inicio de nuevas líneas de investigación en biodiversidad marina profunda en el país.

—En 2025 llevaron a cabo la expedición “Talud Continental IV” en el marco de un plan global liderado por el Schmidt Ocean Institute. ¿Cómo se gestó este acuerdo de cooperación internacional?
El Schmidt Ocean Institute (SOI) es una organización no gubernamental de Estados Unidos, que opera el buque de investigación oceanográfica RV Falkor (too), uno de los más avanzados del mundo. Esa institución tiene una programación anual con expediciones en distintas regiones del planeta y, para el año 2025, la ruta comprendía el Atlántico Sudoccidental, es decir, Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. Con el grupo de investigación que dirijo, presentamos una propuesta que fue seleccionada y, como soy investigador del CONICET en el Museo [MACN], tuvimos que formalizar un convenio de cooperación institucional entre el CONICET y el Schmidt Ocean Institute. Fueron unos cuantos meses de trabajo institucional por parte de CONICET, algo realmente muy complejo para poder llegar a buen término.
Según el acuerdo, el Schmidt Ocean Institute aportó el buque, el vehículo operado remotamente SuBastian, la tecnología de punta y la tripulación especializada; mientras que desde CONICET se aportaron nuestras capacidades profesionales, todo lo necesario para trabajar en la campaña y, lo más importante, el plan de investigación científica que fue 100% diseñado por nuestro equipo. Es decir, ellos evaluaron los proyectos y seleccionaron los que les parecieron más adecuados, pero en ningún momento hubo ninguna interferencia en cuanto a los objetivos científicos. Tuvimos la suerte de que nuestra línea de trabajo y nuestro plan coincidieron muy bien con sus objetivos.

—Además de la relevancia científica, la expedición tuvo un impacto social inédito gracias a las transmisiones en vivo del ROV SuBastian. ¿Qué balance hacen de esa experiencia de comunicación?
Fue una sorpresa enorme para todos, incluido el Schmidt Ocean Institute. Ellos nos habían pedido como contraparte que todos los datos quedaran libres (algo muy usual en la investigación científica internacional), y que todo lo que se filmara abajo se transmitiera en vivo y en directo por YouTube, registrando incluso nuestros relatos y comentarios. Nosotros entonces armamos un pequeño plan para los streaming y resultó ser un éxito absoluto en Argentina. Hasta ese momento, el récord histórico que tenían para sus transmisiones era aproximadamente de 800 personas conectadas en simultáneo, mientras que nosotros llegamos a tener un pico de más de 92.000 personas en vivo y acumulamos más de 22 millones de visualizaciones totales, con cerca de 4 millones de usuarios únicos. Esto era algo que nunca había ocurrido. La gente del SOI quedó muy contenta, porque el enfoque que usamos para comunicar resultó sumamente efectivo y logramos conectar con la población argentina, que es muy pasional y curiosa.
En Argentina hay un gran interés por la ciencia y por la fauna y esa era la primera vez que se veía ese tipo de imágenes de nuestros fondos marinos. Fue un combo que terminó generando niveles de masividad inéditos para ese tipo de contenidos. Y en ese sentido, destacamos dos aspectos súper importantes. Por un lado, tuvimos mucha llegada a los colegios, gracias a las y los docentes que llevaron el contenido a las aulas, especialmente a los grados iniciales e incluso al jardín. Nos llegaron cientos de imágenes por Instagram de chicos y chicas dibujando, pintando y haciendo proyectos sobre el Talud, sobre aguas profundas, anémonas, corales, pepinos de mar y también sobre el ROV y el barco. Por otro lado, ayudó mucho a difundir la imagen del CONICET, mostrando que los investigadores somos trabajadores igual que los demás y que en el CONICET se trabaja muchísimo: estuvimos 21 días corridos con turnos de mañana y noche, durmiendo lo mínimo indispensable, sin fines de semana ni feriados, como se suele hacer en todas las ramas de la ciencia. Esto ayudó a poner al CONICET en el centro de la escena y abrió la puerta a que se conocieran mucho más nuestras actividades.

—De cara al futuro, ¿cómo continúa la labor del GEMPA y qué oportunidades existen para el sector privado o patrocinadores que deseen apoyar el proyecto?
Ahora estamos preparando la nueva campaña 2027, que en parte es posible gracias a la enorme repercusión que tuvo la campaña anterior. El barco va a estar trabajando en Brasil, les enviamos una nueva propuesta, les gustó cómo había funcionado la parte de comunicación y aceptaron darnos otros 23 días de trabajo. Pero necesitamos fondos, tanto para realizar las actividades científicas arriba del barco, como para el procesamiento posterior de los datos. Y es por eso que, con la agencia Surtido de relaciones públicas, estamos buscando financiamiento en todos los ámbitos posibles, tanto locales como internacionales, incluyendo empresas y marcas que quieran acompañar y apoyar la nueva expedición.
Partimos de una base que antes no teníamos: ahora hay mucha gente que conoce al GEMPA y al CONICET, tenemos más de 180.000 seguidores en nuestras redes y una cobertura de prensa de más de 500 notas. Y contamos con un mecanismo formal establecido por el CONICET a través de InnovaT, mediante el cual las empresas, marcas o instituciones interesadas pueden realizar aportes destinados específicamente a nuestra campaña. Quienes acompañen la iniciativa podrán contar con visibilidad pública en nuestras presentaciones, publicaciones, charlas de divulgación científica y en las diversas plataformas digitales. Hablamos concretamente de al menos 200 horas de transmisión, 23 días completos de una alta visibilidad, sumado a las charlas que daremos a nuestro regreso, a las cuales también podremos incorporar los logos de los sponsors y agradecer públicamente los apoyos recibidos.

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Desde la Fundación Innova-T acompañamos este nuevo desafío del Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA), facilitando los canales para que empresas e instituciones puedan acompañar la campaña oceanográfica Talud Continental V en 2027.
Las empresas e instituciones interesadas en sumarse a la iniciativa pueden contactarse con Fundación Innova-T para conocer las modalidades de participación y los canales habilitados, escribiendo a innovat@innovat.org.ar.
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